viernes, 15 de mayo de 2026

Carta abierta al ministro Lugones acerca de las recetas y especialistas.

 

Distinguido colega.

Esta última semana salió en varios medios de comunicación, una idea que usted está proponiendo acerca de hacer que las recetas de medicamentos sean hechas por los especialistas correspondientes.

Esa idea, que en primera instancia podría parecer lógica, va a contramano de todos los estándares que se están siguiendo en medicina alrededor del mundo en este momento.

Sobre todo, porque la idea es centralizar los tratamientos en un médico que haga seguimiento de cada paciente en forma integral. Lo que se denomina cotidianamente como médico de cabecera.

Digamos, normalmente un médico no atiende un corazón tirado arriba de una cama o un hígado o un pulmón o un útero, sino que tiene una persona con enfermedades.

Por lo tanto, cada especialista puede saber mucho de su especialidad, pero no está viendo el cuadro completo.

Más allá de que esto de alguna forma contravención a toda norma coherente de atención médica, además representa un costo mucho más elevado.

Evaluemos la situación con pacientes que supera la barrera de los 50 años.

Siendo generosos u optimistas, consideremos que solo la mitad de ellos pueden tener alguna enfermedad, asumamos que con los temas de hipertensión arterial, problemas digestivos, problemas respiratorios, etcétera, suelen ver 3 especialistas.

Dado que por alguna estrambótica razón no está autorizado emitir recetas de tratamientos prolongados, el paciente se ve obligado a hacer 3 consultas para poder acceder a su medicación cada mes.

En cambio, utilizando un médico de cabecera que concentra la atención, las recetas serían hechas por este mismo y ya estaríamos disminuyendo el costo en dos profesionales por cada mes de atención.

¿Y qué decir cuánto más fácil sería para el afiliado y administrativamente que además el médico de cabecera pudiera emitir las recetas repetitivamente, o con distintas fechas futuras o indicando claramente la cantidad de meses que debe expedirse el medicamento.

¿Pero si nos vamos a un extremo un poco más grande, qué sucede con aquellos afiliados de Pami?

Ellos necesitan sí o sí solicitar la derivación al médico de cabecera que sí tienen para cada una de las especialidades.

Considerando que la Edad Jubilatoria va de 60 a 65 años, dependiendo del sexo, las posibilidades de que haya más patologías aumentan, con lo cual podríamos asumir que podrían necesitar consultar, digamos, 5 especialistas.

Más el médico de cabecera para hacer cada derivación, 5 consultas más o hasta 5 consultas más.

Asumamos que se hace una sola consulta el médico de cabecera para solicitar la derivación.

Pero esto significará que cada afiliado de PAMI, a las dificultades que ya tienen por su edad deberá solicitar turno para cada 1 de los especialistas una vez que tenga las derivaciones cada mes. Eso hacen 12 consultas con especialistas, son 60 + 5 consultas con el médico de cabecera, sino más.

Además de utilizar una plataforma o una APP de dispositivos móviles que pareciera estar pensada específicamente para que las personas mayores y no puedan utilizarla con facilidad.

 Continuemos con la presunción de que solo el 50 % de esos grupos etarios requieren de atención médica.

Tomando los cálculos estadísticos del INDEC acerca del estimado de población del año 2026, nos dan los siguientes datos respecto de las segmentaciones, dividida por sexo, lo que nos permitirá analizar diferencias entre las edades jubilatorias a posteriori.


Usando un valor de consulta que escuché comentar por una médica de PAMI en un reportaje hace pocos días atrás, asumamos que cada consulta tiene un costo a abonar al profesional de 2100 pesos, si contar todavía el costo administrativo que también conlleva cada consulta.

Para esos valores, entonces esto serían los números de atención a afiliados a obras sociales, utilizando ese valor de consulta para mayores de 50 años, pero no Jubilados.

Y estos son los valores que corresponderían a la población jubilada para la misma percepción del año 2026.

Para que se vea claramente la diferencia, esto sería un gráfico acerca de los montos correspondientes basado en las tablas que le estoy proporcionando.

Claramente la diferencia de costos resulta sideral y en lugar de estar recortando por otros lados que disminuyan la calidad de la atención, sería tan sencillo como poner una buena implementación de:

  • Médico de cabecera.
  • Receta de tratamiento prolongado de 3 a 6 meses.
  • Y, además, darle la posibilidad al afiliado de no necesitar tratar de adivinar cuál será el especialista que pueda atender su dolencia, otro de los graves problemas que tienen sobre todo las obras sociales al no tener un médico de cabecera que sirva de centralizador de las distintas atenciones.

Distinguido colega. 

Esto es sanidad. 

Esto es administrar adecuadamente la salud de la población. 

Esto es, en definitiva, ser ordenados, auditar lo que corresponde y dejar de recortarle a la gente las prestaciones que, por otra parte, vienen pagando permanentemente.

Espero que su buena conciencia médica le permita ver claramente que esta es la situación real.

Y que se necesita otro tipo de soluciones administrativas y de coordinación, más que seguir expandiendo y agregando complejidades o un mecanismo que de por sí ya suma demasiadas dificultades.

Dr. Daniel A. Seara


Carta abierta al ministro Lugones acerca de las recetas y especialistas.

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